Un nuevo estudio liderado por la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, y publicado en European Urology Oncology, ha intentado determinar el impacto en la salud mental y social de los pacientes que han sobrevivido a un cáncer de vejiga.
Los investigadores analizaron datos del programa “All of Us” de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) y fueron incluidas 1085 personas con diagnóstico de cáncer de vejiga: 319 mujeres y 766 hombres.
Uno de los hallazgos más destacados fue una mayor prevalencia de trastorno depresivo entre las mujeres, presentando tres veces más probabilidad de tener este diagnóstico frente a los hombres. Además, una mayor proporción de mujeres declaró experimentar falta de compañía, aislamiento, estrés elevado y dificultad para afrontarlo.
Las puntuaciones de bienestar mental y social fueron más bajas en mujeres, pero estas diferencias dejaron de ser significativas al ajustar por raza, edad, nivel educativo, estado civil o comorbilidades, lo que podría indicar que el impacto está relacionado con factores socioeconómicos y clínicos adicionales.
El estudio también evaluó si existían diferencias en el trato recibido por el personal sanitario y en este caso no existían diferencias por sexos.
Los autores han concluido que las mujeres con cáncer de vejiga son más vulnerables en el campo de la salud mental, especialmente en términos de aislamiento social y depresión. Aunque las diferencias por géneros desaparecen cuando se consideran otros factores la investigación sugiere la necesidad de tratar la salud mental como parte del seguimiento oncológico.
Es por ello que, como conclusión, recomiendan incorporar la evaluación psicosocial en el cuidado del paciente superviviente de cáncer de vejiga.
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