Una nueva investigación, realizada por expertos de la Universidad de Wisconsin y el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, ambos en Estados Unidos, ha desvelado que la actividad física intensa podría favorecer la aparición del carcinoma medular renal.
Este tumor poco frecuente es extremadamente agresivo y afecta principalmente a pacientes jóvenes portadores del rasgo de células falciformes, es decir, que los glóbulos rojos de estos pacientes adoptan una forma anormal, en forma de media luna. Esta condición ocurre por una mutación de la hemoglobina.
Tradicionalmente este tipo de cáncer se vinculaba a la pérdida del gen supresor tumoral SMARCB1. Con este estudio por primera vez se relaciona este cáncer con un factor modificable.
Para llevar a cabo la investigación los expertos partieron de la hipótesis de que el ejercicio de alta intensidad agrava la hipoxia en la médula renal y especialmente esta condición sucede en personas portadoras del rasgo de células falciformes, lo que favorece la deformación de los glóbulos rojos y el daño vascular. Ese entorno de hipoxia es la pérdida de función del gen supresor tumoral antes mencionado, favorece la transformación tumoral de las células.
Para poder explorar esta relación entre la hipoxia y la aparición de este tipo de cáncer los expertos encuestaron a 39 pacientes con carcinoma medular renal en dos centros, utilizando un cuestionario validado de actividad física basado en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de EE.UU. Estos resultados de las encuestas fueron contrastados con una cohorte nacional de más de 7.000 personas sin carcinoma medular renal, ajustando por edad, sexo y raza.
Los resultados mostraron que los pacientes con actividad ocupacional vigorosa tenían casi tres veces más probabilidades de haber desarrollado carcinoma medular renal, mientras que aquellos con actividad recreativa vigorosa presentaban un riesgo más de cuatro veces mayor.
Los expertos explican que no se puede establecer una relación causal definitiva pero sí que explican que se pueden plantear implicaciones clínicas, especialmente en aquellos jóvenes portadores del rasgo de células falciformes que presenten masas renales.
Los investigadores concluyen que la investigación es importante para dar valor a las interacciones entre genética y factores ambientales que nos permitan crear una medicina preventiva avanzada.
Si deseas conocer más sobre esta investigación, puedes hacerlo en el siguiente enlace:








