Un equipo de expertos de la Universidad de Cambridge, junto con investigadores de Estados Unidos, Reino Unido y Australia, ha llevado a cabo un estudio para averiguar si la dieta puede contribuir a ralentizar el cáncer de próstata de bajo riesgo y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres y, a pesar de ello, no siempre requiere intervención médica inmediata. En muchos casos, la enfermedad se desarrolla de forma tan lenta que los pacientes solo necesitan vigilancia activa. Sin embargo, son muchos los hombres que abandonan esta estrategia debido a que el miedo a la progresión del cáncer les lleva con frecuencia a optar por tratamientos más invasivos.
Este estudio, publicado en European Urology Oncology, ha seguido a 208 pacientes que se encontraban bajo vigilancia activa, es decir, en seguimiento médico regular sin recibir de inmediato tratamientos como cirugía o radioterapia.
Los participantes en el estudio recibieron cápsulas ricas en fitoquímicos, compuestos naturales presentes en frutas, verduras, legumbres, té verde o cúrcuma. Estos fitoquímicos son conocidos por su acción antioxidante y antiinflamatoria, y ayudan a proteger las células frente a los daños del envejecimiento.
Los resultados fueron positivos: los pacientes que tomaron fitoquímicos experimentaron una ralentización del incremento del antígeno prostático específico (PSA), además de una mejora en los síntomas urinarios y en la función eréctil.
El avance más significativo del estudio se observó al analizar los efectos de la ingesta de Lactobacillus, bacterias beneficiosas que habitan en el intestino y contribuyen al equilibrio del microbioma. En el grupo que combinó ambos suplementos —fitoquímicos y probióticos—, la progresión del PSA se redujo tres veces más que en el grupo placebo. Además, se registró una disminución de los marcadores de inflamación, lo que sugiere que la salud intestinal podría estar estrechamente relacionada con la evolución del cáncer de próstata.
Finalmente, los resultados del estudio mostraron que la vigilancia activa podría mantenerse durante más tiempo si se tienen en cuenta las pautas alimentarias y la suplementación adecuada, evitando así terapias invasivas innecesarias. Los fitoquímicos y los probióticos, presentes en alimentos comunes y naturales, podrían convertirse en una herramienta sencilla pero poderosa para acompañar la lucha contra el cáncer.
Por supuesto, cualquier decisión sobre el tratamiento del cáncer debe tomarse siempre entre el especialista y el paciente, y nunca deben consumirse suplementos sin consultar previamente con el médico.
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