El análisis del antígeno prostático específico (PSA) ha sido una herramienta clave durante muchas décadas para detectar el cáncer de próstata. A pesar de su eficacia, la evidencia científica pone de relieve sus limitaciones. Unas barreras que han mostrado como su uso excesivo ha llevado en muchas ocasiones a un sobrediagnóstico y sobretratamiento en cánceres que no suponen problemas clínicos relevantes.
Una última revisión, en la que ha participado nuestro compañero el doctor Juan Gómez Rivas junto a expertos de otros centros, ha revisado la evolución del cribado del cáncer de próstata con la finalidad de buscar un modelo más preciso y poner luz en el diagnóstico.
El trabajo ha analizado los grandes ensayos clínicos internacionales. Algunos estudios han mostrado beneficios modestos del PSA en la reducción de la mortalidad, mientras que otros han evidenciado resultados más contundentes, especialmente cuando el seguimiento fue prolongado. Esta diversidad de conclusiones ha impulsado una reflexión entre los expertos llegando incluso a afirmar que detectar más no siempre significa curar mejor al paciente.
A partir de los resultados obtenidos los participantes explican un giro hacia estrategias basadas en el riesgo individual.
El artículo ha subrayado el papel creciente de tecnologías que están transformando el diagnóstico y que están permitiendo ese camino hacia una medicina más personalizada. Algunos avances como la resonancia magnética multiparamétrica, los biomarcadores en sangre y orina y el cálculo de riesgos desarrollado con algoritmos de inteligencia artificial están permitiendo reducir el número de biopsias innecesarias y también están evitando lesiones en los pacientes.
Otro de los conceptos en los que se coincide es en la necesidad de individualizar de ese cribado. Esto significa que la edad, el nivel de PSA basal, los antecedentes familiares o las enfermedades asociadas deben ser tenidas en cuenta de la misma manera que el resultado del análisis del PSA. Todo esto para que finalmente la decisión la tome el paciente y no el especialista en su nombre. El paciente debe ser consciente de todos los riesgos y beneficios de los tratamientos para así poder tomar una decisión consciente.
La conclusión del estudio es clara: el futuro del cribado del cáncer de próstata deberá ser personalizado y apoyado en datos clínicos, pruebas de imagen y otras tecnologías. Con este enfoque se debe aspirar a salvar vidas y en conseguir que los pacientes tengan calidad de vida y evitando riesgos innecesarios.
Si deseas conocer más sobre este estudio puedes hacerlo mediante el siguiente enlace:
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0210480625002153








