Una nueva revisión realizada por expertos de las facultades de Medicina de las universidades de Utah y Wisconsin, publicada en Translational Andrology and Urology, ha intentado desvelar si el peso de la herencia o de agentes externos, como los contaminantes, influye en la progresión de la hiperplasia benigna de próstata.
Para llevar a cabo esta revisión, los urólogos analizaron la literatura utilizando bases de datos como PubMed, Scopus y Web of Science, y tuvieron en cuenta estudios relevantes sobre predisposición genética y exposiciones ambientales en la aparición de la HBP. Todo ello con la finalidad de comprender mejor el desarrollo de la enfermedad bajo determinadas condiciones.
En primer lugar, descubrieron que el origen de la enfermedad está estrechamente relacionado con la herencia, con un rango de heredabilidad que oscila entre el 20 y el 83 por ciento. También mostraron que las exposiciones ambientales desempeñan un papel crucial, ya que incluyen sustancias químicas disruptoras endocrinas que influyen en el riesgo, la progresión y la respuesta al tratamiento.
Los estudios han demostrado que tener familiares directos con hiperplasia aumenta el riesgo de padecer la enfermedad. En este sentido, se destacan los polimorfismos de repetición CAG en el gen del receptor de andrógenos, siendo las repeticiones más cortas las que favorecen el crecimiento prostático. De la misma forma, los genes relacionados con los estrógenos, como ESR1 y CYP19A1, o aquellos implicados en la síntesis de dihidrotestosterona, concretamente el SRD5A2, influyen en el desarrollo de la enfermedad.
Otros estudios también relacionan los genes MSMB y TERT con el tamaño de la próstata y con formas más agresivas de la enfermedad.
Los expertos concluyen que el ambiente es un factor determinante en la huella prostática, siendo los disruptores endocrinos, como el bisfenol A (BPA), el bisfenol S (BPS) y el bisfenol AF (BPAF), elementos que, junto con la regulación hormonal, contribuyen al crecimiento prostático anómalo.
A la influencia de los disruptores señalados se suma la exposición a la contaminación atmosférica y a hábitos cotidianos, como la dieta o el sedentarismo, que aumentan la gravedad de los síntomas de la enfermedad.
Los expertos explican que la aparición o el desarrollo de la hiperplasia benigna de próstata no se pueden entender desde un único enfoque, sino que requieren diversos puntos de vista. Este hallazgo permitirá, en el futuro y junto con otros estudios, elaborar perfiles genéticos y análisis del riesgo ambiental que faciliten avanzar hacia una medicina más personalizada para los pacientes con riesgo de hiperplasia benigna de próstata.
Si deseas conocer más sobre este estudio, puedes hacerlo a través del siguiente enlace:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40949435/
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