Un estudio llevado a cabo por varios centros médicos japoneses, entre ellos el Hospital General Kyoritsu, el Centro Médico Dokkyo Saitama y el Instituto Asada de Medicina Reproductiva, ha evaluado las posibilidades de mantener la fertilidad en pacientes que han sido tratados por cáncer testicular.
El trabajo, publicado el pasado mes de noviembre en la revista Cureus, analiza la experiencia de una clínica especializada en infertilidad masculina entre los años 2004 y 2023. Para ello se tuvieron en cuenta los datos de 3.361 hombres con problemas de fertilidad; de ellos, 117 tenían antecedentes de tratamiento oncológico y 39 habían sido tratados específicamente por cáncer testicular.
Los avances en el tratamiento de este tipo de tumor han convertido la enfermedad en una de las neoplasias con mejor pronóstico, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Sin embargo, este aumento de la supervivencia ha situado en primer plano la cuestión de la fertilidad y su impacto en la calidad de vida de los pacientes.
El estudio aporta datos alentadores sobre la posibilidad de ser padres incluso en aquellos casos en los que se desarrolla azoospermia tras el tratamiento oncológico.
En muchos pacientes, la infertilidad comienza incluso antes de iniciar el tratamiento. La calidad del semen suele ser ya anormal en el momento del diagnóstico y se ve aún más comprometida tras la radioterapia o la quimioterapia. A ello se suma la orquidectomía —la extirpación de un testículo—, que limita la capacidad de recuperación de la espermatogénesis.
En la investigación se analizaron los datos de los pacientes mencionados y se comprobó que más de dos tercios presentaban azoospermia. En 18 casos se recurrió a técnicas quirúrgicas de recuperación de espermatozoides, como la extracción microscópica testicular (micro-TESE), la onco-TESE, la aspiración epididimaria (MESA) o procedimientos específicos para pacientes con trastornos de la eyaculación derivados de cirugías previas.
Los resultados fueron relevantes y mostraron que los pacientes sometidos a estas técnicas quirúrgicas, incluso aquellos que habían recibido tratamientos oncológicos especialmente agresivos, lograron recuperar espermatozoides móviles.
Una de las conclusiones más contundentes del estudio se refiere al resultado reproductivo. Mediante la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), una técnica de reproducción asistida, se lograron once nacimientos sanos a partir de espermatozoides obtenidos quirúrgicamente.
Los investigadores concluyen que la evaluación precoz, el seguimiento especializado y el acceso a técnicas avanzadas de reproducción asistida deben formar parte del abordaje integral del cáncer testicular. En una población joven, para la que el proyecto reproductivo suele ser una expectativa vital, la fertilidad se consolida como un componente esencial de la calidad de vida tras la curación.
Aunque se trata de una serie limitada y realizada en un entorno altamente especializado, los autores subrayan que estos resultados confirman que la azoospermia tras el cáncer testicular no implica necesariamente una infertilidad irreversible.
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